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Capítulo 36. Betabloqueantes y agonistas adrenérgicos

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El control adrenérgico de la presión intraocular permite intervenir sobre la formación de humor acuoso mediante dos estrategias farmacológicas diferentes. Los betabloqueantes antagonizan receptores beta en el cuerpo ciliar y reducen principalmente la secreción acuosa. Los agonistas alfa-2 activan otra familia de receptores y también reducen la formación de acuoso; en el caso de brimonidina, se añade un componente de aumento del flujo uveoescleral. Compartir parte del efecto final no significa que ambos grupos tengan la misma farmacología sistémica, duración o tolerabilidad. Tampoco convierte una combinación de supresores de la secreción en una suma aritmética de sus efectos individuales.[1,2,3]

Timolol bloquea receptores beta-1 y beta-2 sin actividad simpaticomimética intrínseca significativa. Betaxolol es relativamente selectivo por beta-1, mientras que carteolol es no selectivo y posee una actividad agonista parcial moderada. Estas propiedades ayudan a anticipar diferencias, pero no establecen categorías de seguridad absoluta. La selectividad de betaxolol disminuye la interferencia beta-2 en determinadas condiciones; no elimina la posibilidad de broncoespasmo ni los efectos cardiacos. La actividad simpaticomimética intrínseca de carteolol tampoco lo convierte en apropiado para un paciente con una contraindicación al betabloqueo.[1,4,5]

La acción ocular se inicia habitualmente en decenas de minutos, con un máximo posterior y una duración dependiente del principio activo y el vehículo. La interpretación debe distinguir el comienzo del efecto de la evaluación de la pauta mantenida: las fichas de varias formulaciones sitúan la revisión de la respuesta estable aproximadamente a las dos a cuatro semanas. Los betabloqueantes producen poco cambio pupilar o acomodativo, una ventaja práctica frente a los mióticos, pero no resuelven por sí mismos el mecanismo anatómico de un cierre angular.[1,4,5,6]

El ritmo de producción de acuoso condiciona su contribución a lo largo del día. Un pequeño estudio fluorofotométrico en 18 voluntarios sanos encontró reducción diurna del flujo con timolol, sin una reducción nocturna significativa. Este resultado fisiológico no permite afirmar que el fármaco carezca de cualquier efecto tensional durante la noche en todos los pacientes. Señala, más bien, que medir una buena respuesta en horario de consulta no describe necesariamente toda la curva de 24 horas. La presión depende también de la posición corporal y de las vías de salida, por lo que un cambio en producción no equivale directamente a un cambio idéntico en presión.[7]

La brimonidina mostró reducción de la producción acuosa y aumento calculado del flujo uveoescleral en un estudio de 21 personas con hipertensión ocular. Sin embargo, su doble mecanismo tampoco garantiza una eficacia nocturna uniforme: una investigación abierta en 15 pacientes, con brimonidina al 0,1% tres veces al día durante cuatro semanas, encontró descenso diurno pero no nocturno significativo. La concentración y la pauta de ese experimento difieren de Alphagan al 0,2% dos veces al día en España. Su valor es explicar una limitación potencial, no imponer una pauta extranjera ni concluir ausencia universal de respuesta nocturna.[2,8,9]

La comparación entre moléculas debe considerar la presión inicial y el momento de medición. Un metanálisis en red de tratamientos iniciales situó los descensos medios frente a placebo de timolol y brimonidina en torno a 3–4 mmHg a los tres meses; betaxolol presentó una reducción media menor. La estimación combina evidencia directa e indirecta de ensayos heterogéneos. Sirve para contextualizar la potencia esperable, pero no decide qué paciente alcanzará su objetivo ni demuestra diferencias en preservación campimétrica. La selección requiere integrar esa eficacia con los riesgos que se desarrollan a continuación.[10]

Timolol conserva valor como opción hipotensora cuando el perfil del paciente permite utilizarlo y como componente de numerosas asociaciones. Su familiaridad no debe ocultar la necesidad de especificar concentración, vehículo y frecuencia. Timoftol contiene timolol al 0,25% o al 0,5%, expresado como base; la ficha establece un inicio habitual con una gota al 0,25% dos veces al día y contempla el aumento a 0,5% si resulta insuficiente. Algunos pacientes controlados pueden mantener la respuesta con una administración diaria. Esta posibilidad requiere comprobación individual, y no autoriza a convertir automáticamente cualquier solución en una pauta de una dosis diaria.[1]

Los geles modifican la permanencia sobre la superficie y permiten reducir la cantidad diaria administrada. Timogel contiene 1 mg/g de timolol, equivalente al 0,1%, y se administra una vez al día, preferiblemente por la mañana. La unidad mg/g es pertinente para un gel y no debe sustituirse descuidadamente por mg/mL. En un ensayo cruzado de 25 pacientes, el hidrogel al 0,1% una vez al día afectó menos a la frecuencia cardiaca durante ejercicio que la solución al 0,5% dos veces al día, con exposiciones plasmáticas inferiores. No se encontró una diferencia significativa en reducción tensional entre las pautas, aunque esa ausencia de diferencia no constituye por sí sola una demostración formal de no inferioridad.[6,11]

El resultado ilustra una mejora farmacotécnica útil: mantener actividad ocular con menor exposición sistémica. Su alcance debe expresarse con precisión. Una concentración plasmática menor no demuestra por sí misma menos hospitalizaciones, ni elimina una contraindicación respiratoria o cardiaca. Además, gel y ausencia de conservantes son características distintas. La presentación Timogel consultada contiene cloruro de benzalconio; Timoftol y Betoptic también incorporan este conservante, en concentraciones diferentes. Prescribir «timolol en gel» sin identificar el producto no informa suficientemente sobre su carga de excipientes o su pauta.[1,4,6]

Betoptic al 0,25% es una suspensión de betaxolol que debe agitarse antes de utilizarse. Su ficha española recoge una pauta adulta de una a dos gotas dos veces al día. La formulación con resina y la selección beta-1 ofrecen características propias de administración y tolerabilidad; no justifican atribuirle una superioridad funcional frente a otros hipotensores. Aunque su ficha describe datos experimentales neuroprotectores, estos no equivalen a una indicación clínica de protección neural independiente del descenso tensional. Si se elige por su perfil farmacológico, también debe comprobarse que la presión obtenida resulta suficiente para el daño y la velocidad de progresión del paciente.[4,10]

Arteoptic PF al 2% es una formulación de carteolol de liberación prolongada, sin conservantes, cuyo ácido algínico permite una administración matutina diaria en adultos. Constituye otra forma de simplificar la pauta y evitar exposición a conservantes cuando está indicado un betabloqueante. Su principio activo sigue siendo no selectivo. La ficha contempla una exposición plasmática menor que la formulación regular administrada dos veces al día, pero conserva las precauciones e interacciones de la clase. La eliminación renal merece atención, y la ausencia de estudios específicos en insuficiencia renal impide deducir un ajuste validado simplemente a partir de la farmacocinética general.[5]

Presentación española consultada Pauta o uso recogido en la ficha Diferencia relevante
Timoftol 2,5 o 5 mg/mL Inicio habitual con 0,25%, una gota dos veces al día; adaptación según respuesta Solución con conservante; la pauta diaria única requiere control suficiente
Timogel 1 mg/g Una gota diaria, preferiblemente por la mañana Gel al 0,1%; contiene conservante y mantiene restricciones sistémicas
Betoptic 2,5 mg/mL En adultos, una a dos gotas dos veces al día Suspensión que debe agitarse; selectividad beta-1 relativa
Arteoptic PF 2% Una gota por la mañana en adultos Liberación prolongada sin conservantes; otro colirio al menos 15 minutos antes
Alphagan 2 mg/mL Una gota dos veces al día, aproximadamente cada 12 horas Brimonidina; somnolencia y alergia, con restricciones pediátricas específicas
Iopimax 5 mg/mL Una gota tres veces al día como tratamiento complementario de corta duración Apraclonidina al 0,5%; habitualmente hasta un mes
Iopimax 10 mg/mL Una gota una hora antes y otra inmediatamente después del láser indicado Apraclonidina al 1%; pauta perioperatoria, no tratamiento crónico equivalente

Las pautas de la tabla corresponden a las presentaciones citadas y no sustituyen la adaptación clínica. Las restricciones pediátricas se desarrollan en el apartado 36.5.[1,2,3,4,5,6,12]

La mejora de la superficie ocular con formulaciones sin conservantes es un objetivo razonable, pero cada ensayo debe leerse atendiendo a lo que realmente compara. Un estudio cruzado de 2026 incluyó 34 pacientes con presión previamente controlada y comparó timolol al 0,5% sin conservantes dos veces al día con una formulación conservada de administración diaria. Encontró resultados favorables en estabilidad lagrimal y algunas medidas de tinción; las diferencias de síntomas no fueron significativas. El estudio fue abierto, breve y comparó también frecuencias y vehículos distintos. Por ello, no permite atribuir todas las diferencias a la eliminación del conservante ni demostrar una ventaja sintomática universal.[13]

Otra vía de innovación consiste en disminuir el volumen instilado. Un ensayo de microgotas de timolol, de 12,5 frente a 28 microlitros, obtuvo no inferioridad tensional en tres de cuatro momentos de medición durante una evaluación aguda y menor reducción de la frecuencia cardiaca. El resultado es prometedor para una dosificación más eficiente, aunque no acredita equivalencia en todos los momentos ni eficacia y seguridad a largo plazo. Tampoco valida improvisar la reducción del volumen con dispositivos no estudiados o trasladar el resultado a cualquier colirio.[14]

La brimonidina ofrece una alternativa o un complemento útil cuando interesa reducir la producción de acuoso sin recurrir al betabloqueo. Alphagan contiene 2 mg/mL de tartrato de brimonidina y su pauta española es una gota aproximadamente cada 12 horas. La ficha contempla monoterapia cuando los betabloqueantes tópicos están contraindicados y tratamiento asociado cuando un solo agente no alcanza el control. Los datos obtenidos con otras concentraciones, conservantes o frecuencias deben identificarse como tales. La sustitución de timolol por brimonidina evita el mismo mecanismo beta, pero introduce la necesidad de vigilar somnolencia, hipotensión, sequedad de boca y alergia ocular.[2]

La tolerabilidad puede cambiar tras meses de uso aparentemente satisfactorio. En una cohorte retrospectiva de 2.850 usuarios de brimonidina se registró alergia en el 5,5%, con una mediana de aparición de 32 semanas. La estimación incluía usuarios nuevos y previos y no representa una incidencia anual universal. La conjuntivitis folicular, el prurito, la hiperemia y la dermatitis palpebral orientan el diagnóstico. La mejoría tras retirar el producto forma parte de la atribución clínica, pero el estudio no pudo distinguir de manera concluyente la responsabilidad de la molécula de la de otros componentes de la formulación.[15]

Ese trabajo también muestra por qué una asociación estadística no debe convertirse inmediatamente en prescripción. El uso simultáneo de lágrimas artificiales se asoció a más alergia y los corticoides a menos; las lágrimas podían identificar pacientes con enfermedad de superficie previa, y los corticoides podían suprimir su manifestación. Ninguno de esos hallazgos justifica retirar lubricantes necesarios o añadir un corticoide profiláctico para mantener brimonidina. Ante una reacción compatible, conviene identificar el fármaco responsable, sustituirlo y tratar la inflamación según su intensidad, comprobando de nuevo la presión.[2,15]

Existe además una uveítis anterior asociada a brimonidina que puede confundirse con una enfermedad inflamatoria independiente. Una serie de 16 pacientes y 26 ojos describió hiperemia ciliar y precipitados queráticos granulomatosos, a veces con células, flare o hipertensión ocular. La exposición previa fue muy variable y no siempre estaba documentada. La retirada de brimonidina, con o sin un curso de corticoide tópico, se acompañó de resolución de la inflamación en los casos observados; algunos ojos necesitaron después procedimientos para controlar la presión. Una serie descriptiva no establece frecuencia poblacional, pero recuerda que aumentar indefinidamente el corticoide sin revisar el colirio causal puede perpetuar un problema tratable.[16]

La propuesta de neuroprotección con brimonidina merece interés por buscar un beneficio que vaya más allá de la presión. En LoGTS, un ensayo de glaucoma de baja presión, se comunicó progresión campimétrica en 9 de 99 pacientes asignados a brimonidina y en 31 de 79 asignados a timolol, con presiones tratadas medias similares. Es una señal clínica relevante, pero el abandono por efectos adversos fue mayor con brimonidina. La publicación tiene una errata que corrige encabezados de la tabla 3 y una cifra de la figura 4, aspecto que debe conocerse al consultar el original.[17,18]

La revisión Cochrane examinó una dificultad decisiva: a los cuatro años faltaban datos de aproximadamente el 55% del grupo de brimonidina y del 29% del grupo de timolol. También detectó exclusiones posteriores a la aleatorización y diferencias entre la jerarquía de desenlaces publicada inicialmente y la comunicación final. Calificó la certeza como muy baja. El ensayo recibió, entre otros apoyos, financiación no restringida y medicación de Allergan; el principal límite interpretativo sigue siendo el posible sesgo de unas pérdidas importantes y desiguales. Presiones medias similares en quienes permanecen no corrigen ese problema ni demuestran un mecanismo neuroprotector.[19]

Por tanto, la brimonidina puede seleccionarse por su respuesta hipotensora y su adecuación al paciente, y su posible efecto neural justifica investigación adicional. La evidencia disponible no permite prometer protección independiente de la presión ni aceptar progresión porque se esté utilizando un fármaco considerado neuroprotector. Esta distinción mantiene el interés de la hipótesis y evita que una expectativa sustituya a la vigilancia estructural y funcional.[17,19]

La apraclonidina ocupa un lugar diferente. Iopimax al 0,5% se utiliza como complemento de corta duración para reducir la presión en pacientes que requieren un control adicional mientras se plantea láser o cirugía. La pauta es una gota tres veces al día y el beneficio suele limitarse a un mes; la pérdida de eficacia y las reacciones locales dificultan mantenerla. La ficha advierte de que puede aportar poco como tercer supresor de la producción acuosa cuando el paciente ya recibe un betabloqueante y un inhibidor de anhidrasa carbónica. La adición exige comprobar respuesta, sin retrasar una intervención necesaria por la mera presencia de otro frasco.[3]

La experiencia histórica de uso prolongado ya ilustraba estos límites: de 185 pacientes tratados con apraclonidina al 0,5%, solo el 46% continuaba al término del seguimiento, mientras que efectos adversos o falta de eficacia explicaban muchas retiradas. Ese estudio no amplía la duración recomendada en la ficha vigente. Por su parte, Iopimax al 1% está destinado a prevenir o controlar elevaciones tensionales tras determinados procedimientos láser del segmento anterior, con una gota una hora antes y otra inmediatamente después. Concentración, propósito y calendario son distintos; ambas presentaciones están contraindicadas en niños.[3,12,20]

El acceso del colirio a la circulación convierte la revisión de medicación sistémica en parte de la prescripción oftalmológica. La absorción conjuntival y la que sigue al drenaje nasolagrimal pueden evitar parte del primer paso hepático. En un estudio cruzado de ocho voluntarios sanos, la biodisponibilidad sistémica de una dosis ocular de timolol al 0,5% fue elevada, con una media cercana al 78% respecto a la administración intravenosa de la misma cantidad. No es una constante aplicable a cualquier formulación, pero demuestra que la vía tópica no garantiza exposición despreciable.[21]

La evidencia respiratoria ofrece una advertencia particularmente sólida. Un estudio poblacional con metanálisis encontró que la exposición aguda a betabloqueantes oftálmicos no selectivos en personas con asma se asociaba a más exacerbaciones moderadas, con una razón de tasas de 4,83 e intervalo de confianza del 95% de 1,56–14,94. Los ensayos respiratorios mostraron una caída media del volumen espiratorio forzado en el primer segundo próxima al 11%. Los datos sobre betaxolol procedían de una población seleccionada sensible a los no selectivos y también mostraron descenso funcional. No constituyen una demostración de seguridad del beta-1 selectivo en cualquier asmático.[22]

Las fichas concretan la decisión: timolol y carteolol no deben utilizarse en pacientes con asma o antecedentes asmáticos y tienen restricciones relevantes en enfermedad pulmonar obstructiva. Betoptic contraindica el asma grave o sus antecedentes y la EPOC grave, y exige cautela en formas menos intensas. La prudencia clínica favorece explorar alternativas en un paciente con riesgo broncoespástico, sin usar la palabra «cardioselectivo» como salvoconducto. Que un paciente tolere meses de tratamiento tampoco prueba ausencia de riesgo: las cohortes de usuarios crónicos pueden concentrar a quienes han tolerado las primeras exposiciones.[1,4,5,22]

La bradicardia y los trastornos de conducción pueden aparecer o agravarse con betabloqueantes tópicos. En una serie de casos autocontrolada de hospitalización por bradicardia en población anciana, el periodo de 31–180 días tras iniciar timolol presentó una razón de tasas de 1,93, con intervalo de confianza del 95% de 1,30–2,87. Este intervalo procede de los resultados y de la tabla 2, que corrigen la incoherencia numérica del resumen. El diseño compara periodos de exposición dentro de personas hospitalizadas; no permite deducir que una proporción determinada de todos los usuarios será hospitalizada. Refuerza la necesidad de preguntar por síncope, fatiga y menor tolerancia al esfuerzo, y de comprobar pulso y antecedentes de conducción.[23]

La coexistencia de un betabloqueante oral con uno ocular, o con verapamilo, diltiazem, digoxina o determinados antiarrítmicos, puede aumentar el bloqueo cardiaco y la hipotensión. El riesgo requiere valorar el fármaco concreto y la situación cardiovascular; no debe resolverse suprimiendo por iniciativa oftalmológica una medicación sistémica necesaria. La conciliación también debe detectar timolol incluido en una combinación fija: añadir otro colirio con betabloqueante puede duplicar la exposición sin que el paciente reconozca el componente. Las fichas desaconsejan dos betabloqueantes tópicos simultáneos.[1,5]

Las interacciones farmacocinéticas son menos visibles. En 12 voluntarios sanos, la paroxetina, inhibidora potente de CYP2D6, incrementó el área bajo la curva plasmática del timolol en solución al 0,5% aproximadamente 1,8 veces; también aumentó la exposición con gel al 0,1%. Se observaron efectos sobre la frecuencia cardiaca en determinadas condiciones. Es una demostración de interacción, no una estimación del incremento de eventos clínicos graves. Las fichas señalan también otros inhibidores, como fluoxetina o quinidina. Un cambio de antidepresivo puede, por ello, obligar a revisar un colirio previamente bien tolerado.[1,24]

Los betabloqueantes pueden enmascarar manifestaciones adrenérgicas de hipoglucemia y de hipertiroidismo, agravar problemas circulatorios periféricos o modificar la respuesta al tratamiento de una reacción anafiláctica. La diabetes no constituye por sí sola una contraindicación universal, pero la hipoglucemia recurrente exige una selección y educación más cuidadosas. Antes de una intervención, el anestesista debe conocer el tratamiento ocular. Las decisiones sobre mantener o retirar el betabloqueante dependen del contexto y de la ficha específica; no es apropiado recomendar a todos los pacientes una suspensión abrupta o un intervalo preoperatorio único.[1,5,6]

Brimonidina y apraclonidina requieren otra revisión de interacciones. Alphagan está contraindicado con inhibidores de la monoaminooxidasa y con antidepresivos que afectan a la transmisión noradrenérgica, como tricíclicos y mianserina. Los depresores del sistema nervioso central y otros tratamientos hipotensores pueden aumentar problemas de somnolencia o hipotensión. Las fichas de apraclonidina añaden contraindicaciones con simpaticomiméticos sistémicos y tricíclicos, además de restricciones cardiovasculares. No conviene trasladar automáticamente a un agonista alfa la lista de compatibilidades del otro.[2,3,12]

La técnica de instilación constituye una intervención útil y enseñable. Cerrar suavemente los párpados o comprimir la vía nasolagrimal, según las instrucciones del producto, disminuye el drenaje y puede reducir absorción. Varias fichas de betabloqueantes indican dos minutos; Alphagan recomienda un minuto de compresión. Un estudio cruzado en 21 adultos confirmó menores concentraciones plasmáticas de timolol con técnicas de reducción del drenaje, pero no evaluó prevención de hospitalizaciones. La técnica mejora el uso de un tratamiento apropiado; no transforma en apropiado uno contraindicado. También deben respetarse los intervalos entre colirios, que varían entre las presentaciones, y colocar los geles o formulaciones indicadas en el orden recomendado.[1,2,5,6,25]

36.5. Selección en comorbilidad y edad pediátrica

Sección titulada «36.5. Selección en comorbilidad y edad pediátrica»

La selección comienza antes de elegir el frasco. Una anamnesis dirigida debe incluir asma, EPOC, síncope, trastornos de conducción, insuficiencia cardiaca descompensada, hipoglucemias, somnolencia y alergia previa a colirios. En el adulto mayor, una caída o un cansancio nuevo pueden ser la expresión de una reacción sistémica, especialmente tras añadir otro fármaco. El seguimiento debe relacionar la cronología con el inicio o el cambio de formulación y comprobar simultáneamente la presión ocular y la repercusión general. La respuesta local favorable no compensa un deterioro sistémico clínicamente relevante.[1,2,4,5]

La enfermedad de superficie requiere diferenciar toxicidad acumulativa, alergia al principio activo y una formulación mal tolerada. Reducir conservantes puede ayudar, pero no resuelve necesariamente una alergia a brimonidina. En un paciente próximo a cirugía filtrante, el estado conjuntival forma parte de la valoración. Una cohorte retrospectiva de 501 ojos publicada en 2026 asoció el uso preoperatorio de brimonidina con mayor riesgo de fracaso hipertensivo de la trabeculectomía. La asociación abre una pregunta relevante sobre exposición e inflamación; no demuestra causalidad ni establece un periodo de retirada eficaz. Debe interpretarse junto con la gravedad, la carga farmacológica y las decisiones clínicas que explicaron su prescripción.[13,15,26]

Durante embarazo y lactancia se necesita una valoración específica, desarrollada en el capítulo 12. Los betabloqueantes tópicos no están exentos de exposición fetal o neonatal; si se mantienen hasta el parto, las fichas contemplan vigilancia del recién nacido por posibles signos de betabloqueo. No deben presentarse como universalmente seguros por su administración ocular. La ficha de Alphagan indica que no debe utilizarse durante la lactancia, mientras que las de apraclonidina desaconsejan el embarazo y establecen interrupción de la lactancia durante el tratamiento. Las decisiones deben coordinar el control ocular con la situación obstétrica y pediátrica, sin trasladar antiguas categorías regulatorias a una garantía de seguridad.[1,2,3,5,12]

En niños, la cantidad administrada por gota puede producir una exposición sistémica proporcionalmente mayor, y los lactantes añaden inmadurez metabólica. Timolol puede utilizarse en contextos especializados como tratamiento transitorio del glaucoma congénito o juvenil, pero la ficha insiste en una valoración individual y en observación estrecha, especialmente tras la primera dosis en recién nacidos. No sustituye la evaluación de las opciones quirúrgicas. La concentración y la frecuencia deben ajustarse a la situación y a la formulación; una autorización de uso pediátrico no puede inferirse de que el mismo principio activo se haya estudiado con otro vehículo.[1]

Un ensayo de 105 niños menores de seis años comparó betaxolol en suspensión y dos concentraciones de timolol gelificante durante 12 semanas, con descensos tensionales modestos y datos de tolerabilidad a corto plazo. Una revisión de cinco ensayos pediátricos, con 658 participantes, encontró limitaciones para comparar tratamientos y registró acontecimientos sistémicos con betabloqueantes. Estos trabajos aportan información útil, pero ni la duración ni el tamaño permiten garantizar seguridad sostenida, especialmente para eventos infrecuentes. En las presentaciones españolas revisadas, Timogel está indicado para adultos y niños mayores de 12 años; Arteoptic PF no debe utilizarse en menores de 18 años por insuficiencia de datos.[5,6,27,28]

La brimonidina requiere una distinción especialmente clara: Alphagan está contraindicado por debajo de los dos años y no se recomienda por debajo de los 12. La atención debe extremarse entre dos y siete años y en niños de 20 kg o menos. Su ficha recoge somnolencia frecuente, en ocasiones grave, y notificaciones de depresión respiratoria, apnea, bradicardia e hipotonía. Superar los dos años no convierte el tratamiento en rutinariamente seguro. Las series pediátricas antiguas ya describían retiradas por cansancio o síncope; su experiencia no debe utilizarse para rebajar las restricciones actuales.[2,29]

Ambas concentraciones de apraclonidina revisadas están contraindicadas en niños. En cualquier tratamiento pediátrico, las instrucciones a la familia deben identificar el producto, el ojo, la pauta, la técnica y los signos que requieren atención inmediata, como disminución marcada de la respuesta, dificultad respiratoria o síncope. La conservación fuera del alcance del niño previene además una exposición accidental. El objetivo es obtener el control necesario con una carga farmacológica proporcionada y revisable, manteniendo una coordinación estrecha entre la atención oftalmológica y pediátrica.[1,2,3,12]