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Capítulo 35. Dianas hipotensoras y análogos de prostaglandinas

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El humor acuoso mantiene el medio óptico y aporta nutrientes a estructuras avasculares. Su formación depende del epitelio ciliar, con participación predominante de la secreción activa y contribuciones de difusión y ultrafiltración. El transporte de sodio, cloro y bicarbonato establece gradientes que movilizan agua; la anhidrasa carbónica y los sistemas adrenérgicos permiten modificar farmacológicamente ese proceso. Desde la cámara posterior, el líquido atraviesa la pupila y llega a la cámara anterior. Comprender este trayecto evita describir todos los hipotensores como si actuaran sobre una bomba común: reducir la entrada y facilitar la salida son intervenciones distintas, aunque ambas puedan disminuir la presión intraocular —PIO—. [1]

La vía convencional comprende la malla trabecular, la región yuxtacanalicular, la pared interna del canal de Schlemm, los colectores y la circulación venosa receptora. Su resistencia depende de la matriz extracelular, las propiedades celulares y la organización mecánica del sistema. La vía uveoescleral permite el paso a través de los espacios del músculo ciliar y tejidos supracoroideos y esclerales. Las dos vías responden al entorno y al tratamiento; no son conductos rígidos con proporciones de drenaje idénticas en todas las edades. En humanos, parte de las estimaciones de flujo uveoescleral procede de cálculos indirectos, circunstancia relevante al interpretar diferencias mecanísticas pequeñas. [1]

Una representación docente útil es la ecuación modificada de Goldmann: F = C × (PIO − Pev) + U. F expresa la formación de acuoso, C la facilidad de salida convencional, Pev la presión venosa epiescleral y U el componente uveoescleral. En un estado aproximadamente estacionario, reducir F o aumentar la facilidad de evacuación puede disminuir la PIO. La ecuación también recuerda que la presión de los vasos receptores importa. No obstante, presupone simplificaciones: Pev no representa perfectamente todos los territorios, U no es absolutamente independiente de la presión y el ojo real adapta sus tejidos a cargas variables. Es un modelo para razonar, no una medición individual de cada vía a partir de una tonometría. [1]

La producción acuosa presenta un ritmo circadiano y suele disminuir durante el sueño. Esto no obliga a que la PIO nocturna sea menor: postura y condiciones de salida también intervienen. Por ello, una respuesta obtenida en una visita matutina no representa automáticamente la exposición tensional completa. Tampoco deben compararse porcentajes de reducción sin conocer el horario, la presión basal, el lavado previo de medicamentos y el método de medición. Un descenso absoluto menor cuando se parte de una PIO baja puede ser compatible con una acción farmacológica clínicamente valiosa. [1,2]

Los análogos de prostaglandinas aumentan sobre todo la salida uveoescleral. La activación de receptores y la regulación de metaloproteinasas y de sus inhibidores modifican la matriz y la permeabilidad de los tejidos de drenaje. También se han descrito contribuciones trabeculares, cuya magnitud varía según el compuesto y el método experimental. Esta farmacología no equivale a crear una comunicación quirúrgica permanente. Los efectos sobre matriz y células ofrecen una explicación biológica de la respuesta, pero los hallazgos en cultivos y animales no permiten asignar a cada paciente un porcentaje exacto de cambio de una vía. [3]

El mapa de dianas organiza el resto de esta sección de la obra. Los betabloqueantes y los inhibidores de anhidrasa carbónica actúan principalmente sobre la formación; los agonistas alfa combinan mecanismos; los colinérgicos modifican la relación entre músculo ciliar y salida convencional; otras moléculas actúan sobre contractilidad celular o señalización por óxido nítrico. La complementariedad proporciona una base para combinar familias cuando es necesario, pero no demuestra por sí sola que una asociación concreta produzca un beneficio adicional suficiente. Los capítulos 36–38 desarrollan esas diferencias y el 39 las integra en la estrategia de seguimiento. [1,3]

35.2. Relación entre reducción tensional y objetivos clínicos

Sección titulada «35.2. Relación entre reducción tensional y objetivos clínicos»

La finalidad del tratamiento es conservar una función visual útil durante la vida del paciente. La PIO es una variable modificable y un desenlace intermedio importante; no sustituye la evolución del nervio óptico y del campo visual. Conviene distinguir tres preguntas: si tratar una hipertensión ocular retrasa la aparición de glaucoma, si bajar la presión ralentiza un glaucoma existente y si una molécula concreta ha demostrado preservar función frente a su comparador. Confundirlas atribuye a una marca resultados que pertenecen a una estrategia o a una población distinta. [2,4,5]

OHTS incluyó 1636 personas con hipertensión ocular sin daño glaucomatoso inicial y comparó tratamiento tópico con observación. A los cinco años, la probabilidad acumulada de desarrollar glaucoma fue del 4,4% con medicación y del 9,5% con observación. Se utilizaron medicamentos hipotensores disponibles, por lo que el estudio respalda una estrategia preventiva, no la superioridad de una prostaglandina. Su resultado tampoco obliga a tratar toda hipertensión ocular: el beneficio absoluto depende del riesgo previo y debe ponderarse frente a carga, efectos adversos y horizonte temporal. [4]

EMGT abordó enfermedad ya presente. La intervención combinó betaxolol y trabeculoplastia con láser de argón, con una reducción inicial aproximada del 25% de la PIO. Durante una mediana de seis años, la progresión se observó en el 45% de los tratados y en el 62% de los controles. El beneficio en grupos con presiones iniciales diferentes apoya reducir la PIO también cuando no es marcadamente elevada. Sin embargo, el porcentaje de reducción del protocolo no constituye un objetivo universal, ni sus resultados son una comparación directa entre betaxolol y prostaglandinas. [5]

UKGTS ofrece el vínculo más directo entre latanoprost y preservación campimétrica. Aleatorizó 516 pacientes con glaucoma de ángulo abierto de diagnóstico reciente a latanoprost al 0,005% o vehículo, con triple enmascaramiento. El análisis principal incluyó 461 participantes con seguimiento; 55 no aportaron ninguna visita posterior al inicio. El tiempo hasta deterioro del campo visual favoreció a latanoprost, con una razón de riesgos ajustada de 0,44 e intervalo de confianza del 95% de 0,28–0,69. A los 24 meses, el descenso medio de PIO fue de 3,8 frente a 0,9 mmHg en el análisis con arrastre de la última observación. El resultado sustenta preservación funcional, no recuperación del campo perdido. [2]

Su lectura exige conservar varios matices. El ensayo excluyó glaucoma avanzado; se interrumpió anticipadamente tras un análisis intermedio y adoptó el tiempo hasta progresión como desenlace principal. La financiación incluyó Pfizer y el sistema público británico de investigación. La corrección de 2015 modificó datos de acontecimientos adversos, sin cambiar la estimación principal de preservación campimétrica. Además, una diferencia funcional acompañada de distinta PIO no demuestra una neuroprotección independiente de la presión. Tampoco permite asegurar que toda formulación o todo nuevo agonista produzca exactamente el mismo efecto funcional durante décadas. [2,6]

Para comparar fármacos, el metanálisis en red de 114 ensayos y 20 275 participantes situó las prostaglandinas entre las opciones más eficaces para reducir la PIO a unos tres meses. Las diferencias dentro de la familia fueron generalmente pequeñas. La red combinó concentraciones en su análisis principal, incluyó estudios con riesgo de sesgo y no pudo sintetizar de forma útil los desenlaces campimétricos. Por tanto, ocupar una posición superior en una clasificación estadística no equivale a ser la mejor elección para cada persona. La magnitud tensional, la tolerancia y la posibilidad de mantener la administración deben interpretarse conjuntamente. [7]

La elección inicial también incluye alternativas a las gotas. En la extensión a seis años de LiGHT, el 69,8% de los ojos del grupo de trabeculoplastia selectiva inicial mantuvo la presión objetivo sin tratamiento médico ni quirúrgico. El protocolo permitió cambios posteriores y no representa una obligación de empezar siempre con láser. Su corrección de 2025 revisó los recuentos de cirugía incisional; debe utilizarse esa versión al comparar necesidades quirúrgicas. Para este capítulo, la implicación es que una prostaglandina puede ser una excelente opción farmacológica dentro de una decisión más amplia, compartida según anatomía, acceso y preferencias. [8,9]

Latanoprost, travoprost y tafluprost son análogos prostanoides cuya actividad se relaciona con el receptor FP. Sus formas esterificadas facilitan la penetración y se transforman en ácidos activos. Bimatoprost es una amida relacionada estructuralmente con prostamidas; su descripción mecanística incluye la actividad del compuesto y de su metabolito ácido. La discusión sobre receptores y contribuciones relativas no justifica presentarlo como una vía completamente independiente que permita sumar dos fármacos de esta familia sin restricciones. Las diferencias químicas importan, pero la elección clínica requiere evidencia de respuesta y tolerancia, no únicamente una etiqueta molecular. [3]

Las concentraciones habituales tampoco expresan una escala de potencia intercambiable. Latanoprost al 0,005% contiene 50 microgramos/mL; travoprost al 0,004%, 40 microgramos/mL; tafluprost al 0,0015%, 15 microgramos/mL; y bimatoprost al 0,01%, 100 microgramos/mL. Un número menor no significa menor eficacia, porque afinidad, penetración, vehículo y exposición difieren. La tabla recoge ejemplos con ficha técnica española, no un catálogo completo de presentaciones. Las comparaciones deben mantener identificada la concentración realmente estudiada. [10,11,12,13]

Principio activo y ejemplo de formulación Administración habitual de esa presentación Diferencia que debe conservarse
Latanoprost 50 microgramos/mL, Xalatan Una gota diaria, preferentemente por la noche Solución con cloruro de benzalconio; no representa todas las formulaciones de latanoprost
Travoprost 40 microgramos/mL, Travatan Una gota diaria, preferentemente por la noche Contiene Polyquad: carecer de benzalconio no significa carecer de conservante
Tafluprost 15 microgramos/mL, Saflutan unidosis Una gota diaria, por la noche Sin conservantes; normas específicas de refrigeración y bolsa abierta
Bimatoprost 0,1 mg/mL, Lumigan Una gota diaria, por la noche Equivale al 0,01%; su concentración de benzalconio no se deduce de la del principio activo

En estas fichas, aumentar la frecuencia por encima de una administración diaria no mejora necesariamente la acción y puede reducir el efecto hipotensor. Una dosis omitida se maneja continuando con la siguiente según la pauta, evitando duplicaciones. La instilación correcta comprende evitar el contacto del gotero, cerrar suavemente los párpados o realizar oclusión lagrimal y separar los colirios al menos cinco minutos cuando la ficha lo indica. Estas medidas no son accesorios: la prescripción de un medicamento eficaz pierde valor si la gota no llega al ojo o el paciente interpreta que varias aplicaciones compensan una respuesta insuficiente. [10,11,12,13]

Antes de diagnosticar falta de respuesta conviene reconstruir qué se administró realmente: producto y concentración, horario, conservación, técnica y regularidad. El valor basal también debe ser interpretable. Una presión tomada en un momento de elevación transitoria y comparada con otra aislada puede exagerar el beneficio; una medida durante tratamiento previo puede ocultarlo. Cuando la respuesta es insuficiente o la tolerancia mala, sustituir una prostaglandina por otra puede ser razonable en un paciente concreto, pero el resultado se confirma mediante seguimiento. No existe base para predecirlo con certeza a partir del mecanismo molecular descrito. [2,7]

Debe evitarse la asociación rutinaria de dos prostaglandinas o derivados. La ficha de latanoprost recoge elevaciones paradójicas de PIO con administración simultánea de dos análogos y desaconseja esa combinación. En la práctica, es especialmente útil revisar el principio activo de las asociaciones fijas para detectar duplicaciones inadvertidas. Si el control requiere otra diana, la decisión se orienta hacia familias complementarias o procedimientos, considerando el perfil del paciente; añadir un segundo envase no demuestra por sí mismo una intensificación racional. [10]

La investigación amplía el repertorio prostanoide. Sepetaprost combina agonismo FP y EP3. En ANGEL-J1, publicado en 2026 y realizado en Japón, 325 pacientes recibieron sepetaprost al 0,002% o latanoprost al 0,005%; se demostró no inferioridad con el margen previsto, no superioridad, y la hiperemia fue más frecuente con sepetaprost —29,6% frente a 8,6%—. Latanoprostene bunod añade una contribución relacionada con óxido nítrico; los resultados agrupados de APOLLO y LUNAR favorecieron su reducción tensional frente a timolol. Ninguna de estas observaciones autoriza a inferir superioridad campimétrica sobre latanoprost ni disponibilidad española por el mero hecho de publicarse un ensayo. El capítulo 38 examina estas dianas en mayor detalle. [14,15]

Agonismo EP2: omidenepag y sus condiciones de uso

Sección titulada «Agonismo EP2: omidenepag y sus condiciones de uso»

Omidenepag isopropilo amplía las dianas disponibles mediante un agonismo selectivo EP2, diferente del receptor FP. Es un profármaco que se hidroliza a omidenepag; la ficha estadounidense de Omlonti lo describe como un compuesto de estructura no prostaglandínica que actúa sobre un receptor prostanoide. Esta distinción permite comprender su interés farmacológico sin atribuirle ausencia de reacciones de clase ni superioridad clínica por el mecanismo. La solución al 0,002 % contiene 0,02 mg/mL y su pauta estadounidense es una gota diaria por la noche. Una autorización en esa jurisdicción no acredita disponibilidad ni indicación autorizada en España. [16]

PEONY comparó esta concentración con latanoprost al 0,005 % en 370 adultos de cuatro países asiáticos. A tres meses, las reducciones medias de PIO diurna fueron de 7,1 y 7,8 mmHg, respectivamente; la diferencia ajustada de 0,6 mmHg, con IC del 95 % de 0,0 a 1,2, cumplió el margen de no inferioridad de 1,5 mmHg. El resultado respalda eficacia hipotensora y una alternativa de diana, pero no demuestra superioridad funcional ni control equivalente durante años. La hiperemia apareció en el 11,9 % con omidenepag y en el 5,4 % con latanoprost. El seguimiento breve, la población exclusivamente asiática y la exclusión de glaucoma avanzado limitan la extrapolación. [17]

La seguridad macular merece una valoración específica. RENGE siguió durante 52 semanas a 125 pacientes tratados con omidenepag solo o junto a timolol, en un estudio abierto. Se mantuvo el descenso tensional, pero todos los casos de edema macular o edema macular cistoide relacionados con el tratamiento ocurrieron en ojos pseudofáquicos. Sus grupos, definidos también por presión basal y tratamiento concomitante, no permiten una comparación aleatorizada de superioridad entre estrategias. La señal obliga a considerar antecedentes quirúrgicos y estado macular al valorar el medicamento. [18]

Conservar el cristalino no excluye por completo esta complicación. Un caso publicado en 2026 describe edema macular tras 26 meses de tratamiento en un ojo fáquico con trabeculectomía previa. La mejoría siguió a la retirada de omidenepag y a triamcinolona subtenoniana simultánea: no permite separar sus contribuciones ni estimar una incidencia. Sí desaconseja interpretar una evolución inicialmente estable como garantía permanente de seguridad. [19] La ficha estadounidense recomienda precaución ante inflamación intraocular activa y factores de riesgo de edema macular; estas advertencias deben aplicarse según el documento regulatorio de la presentación y del país correspondiente. [16]

La formulación constituye otra dimensión de desarrollo. DAISY, ensayo cruzado de 74 pacientes japoneses, comparó omidenepag al 0,002 % sin conservante con la solución conservada con benzalconio, durante cuatro semanas por periodo. La diferencia ajustada de PIO fue de −0,02 mmHg —IC del 95 %: −0,38 a 0,35—, dentro de los límites previstos. La «bioequivalencia» descrita se refiere aquí al efecto tensional; no es una medición de exposición farmacocinética ni una garantía de intercambiabilidad de cualquier preparado. La menor molestia ocular fue numérica y no establece superioridad sostenida de tolerabilidad. [20]

PEONY y DAISY contaron con participación del fabricante en financiación o desarrollo y con autores vinculados a la empresa. Ello requiere valorar diseño, comparadores y seguimiento, sin invalidar automáticamente sus resultados. El valor clínico del agonismo EP2 reside en ampliar opciones con una identidad farmacológica y una vigilancia propias; su incorporación exige comprobar cuánto aporta al objetivo individual y qué carga de efectos adversos introduce. [17,20]

35.4. Formulaciones y administración prolongada

Sección titulada «35.4. Formulaciones y administración prolongada»

La formulación modifica la experiencia terapéutica y la exposición ocular. Una solución con conservante, otra sin él y una emulsión del mismo principio activo no deben considerarse idénticas para todas las preguntas clínicas. Eliminar benzalconio puede ser pertinente en una superficie vulnerable, pero no elimina la posible irritación del principio activo, los efectos sobre pestañas y párpados ni la influencia de otros excipientes. Además, una formulación sin conservantes no garantiza que su envase sea manejable para una persona con limitación motora. La selección debe incluir una demostración real de uso y una revisión de síntomas y signos. [10,11,12,13,21]

Existen diferencias contraintuitivas que conviene explicar. Lumigan al 0,01% contiene 0,2 mg/mL de benzalconio: reducir la concentración de bimatoprost respecto al 0,03% no implica reducir proporcionalmente el conservante. Travatan utiliza Polyquad, por lo que «sin benzalconio» y «sin conservantes» no son expresiones equivalentes. Catiolanze es una emulsión catiónica de latanoprost sin conservantes, pero contiene cloruro de cetalconio como excipiente y su ficha advierte de posible irritación. La clasificación farmacéutica y la tolerancia clínica deben mantenerse relacionadas sin convertir una denominación comercial en garantía absoluta. [11,13,21]

El ensayo de fase III de la emulsión de latanoprost comparó 386 participantes con la solución conservada durante doce semanas. Demostró no inferioridad hipotensora y una mayor mejoría de la tinción corneal en el subgrupo con tinción basal. La diferencia media aproximada de 0,3 puntos de la escala de Oxford es una señal objetiva favorable, cuya importancia individual depende del estado de la superficie. En cambio, la diferencia entre grupos en la puntuación sintomática no alcanzó significación estadística. La población excluía enfermedad de superficie grave y glaucoma avanzado; el estudio, financiado por Santen, no demostró por sí mismo mejor adherencia a largo plazo. [22]

Esta evidencia permite una propuesta de valor concreta: conservar la capacidad hipotensora mientras se busca mejorar determinados signos de superficie. No permite prometer ausencia de molestias ni asumir que todo paciente con ojo seco responderá mejor. Otra innovación es el gel de bimatoprost al 0,01% sin conservantes, que en un ensayo de 466 pacientes cumplió criterios de no inferioridad frente a la solución conservada durante tres meses. Sus resultados amplían las opciones de desarrollo, pero la formulación del estudio, su autorización y la disponibilidad efectiva son cuestiones que deben comprobarse separadamente. [22,23]

La conservación también pertenece a la formulación. La ficha de Xalatan consultada, revisada en julio de 2025, establece temperatura no superior a 25 °C y cuatro semanas de uso después de abrir; no debe perpetuarse automáticamente una instrucción histórica de refrigeración. Saflutan requiere nevera antes de abrir la bolsa y permite conservarla después a no más de 25 °C durante 28 días; el envase unidosis se desecha tras su uso. Catiolanze utiliza condiciones distintas, con protección en su bolsa y temperatura inferior a 30 °C. Trasladar las instrucciones de una marca a otra puede alterar estabilidad o inducir un uso excesivamente prolongado. [10,12,21]

Los implantes intentan reducir la dependencia de la administración cotidiana. Su valor potencial es importante para pacientes con dificultades persistentes con las gotas, pero sustituyen una tarea diaria por un procedimiento y una vigilancia específicos. El implante biodegradable de bimatoprost y el reservorio de travoprost tienen arquitecturas, regímenes y riesgos diferentes. La cantidad en microgramos de un implante no se compara directamente con la concentración de un colirio: cambian vía, liberación, contacto tisular y duración de exposición. [24,25]

ARTEMIS 2 evaluó implantes de bimatoprost de 10 y 15 microgramos, administrados tres veces, frente a timolol. La no inferioridad tensional inicial coexistió con pérdida endotelial, más problemática con la dosis mayor y la repetición. El porcentaje de pacientes que permaneció sin rescate durante un año después de la tercera administración no describe la duración de una sola dosis. En Estados Unidos, la ficha de Durysta de 10 microgramos limita el tratamiento a una administración por ojo, sin repetición, por el riesgo endotelial. Esa restricción debe acompañar cualquier explicación del ensayo. [24,26]

El contexto europeo es diferente. La solicitud de autorización de Durysta se retiró en septiembre de 2024. EMA describió objeciones relacionadas con pérdida endotelial, persistencia de material y calidad, y no consideraba establecido un balance favorable para una única administración con los datos presentados. La retirada de una solicitud no equivale a una autorización, ni debe describirse como una decisión formal de denegación. Para una obra dirigida a España, este dato evita que la información internacional se transforme en una recomendación de acceso ordinario inexistente en ese expediente. [27]

El implante de travoprost evaluado en fase III alcanzó no inferioridad frente a timolol en las mediciones principales hasta tres meses; se notificaron inflamación y un caso de endoftalmitis. La ficha estadounidense de iDose TR de enero de 2026 contempla el recambio del dispositivo, no su recarga, con un intervalo no inferior a un año y criterios de evaluación endotelial. Es un reservorio no biodegradable de 75 microgramos. La valoración de la densidad celular, el ángulo y la posición del dispositivo forma parte de la selección y del seguimiento. No puede inferirse una comparación de seguridad entre implantes a partir de ensayos independientes. [25,28]

La seguridad de una prostaglandina debe explicarse antes del inicio. Hiperemia, molestias e irritación pueden afectar la continuidad del tratamiento; el cambio de color del iris puede ser permanente, especialmente visible en una administración unilateral. El aumento de pigmentación se relaciona con contenido de melanina, no con una demostración de proliferación tumoral. Pestañas más largas, gruesas o numerosas y pigmentación cutánea tienen implicaciones distintas a las del iris. Una fotografía basal puede facilitar la valoración posterior cuando la simetría periocular preocupa al paciente. [10,11,13]

La periorbitopatía asociada a prostaglandinas incluye profundización del surco palpebral superior, pérdida de volumen graso, cambios de la dermatochalasis y otros hallazgos. Puede confundirse con envejecimiento o secuelas quirúrgicas. Una pequeña serie retrospectiva de nueve pacientes mostró mejoría de varios componentes al año de retirar el tratamiento, pero no mejoría uniforme de ptosis o función del elevador. La reversibilidad parcial constituye una posibilidad útil para informar y planificar una sustitución, no una garantía. La interrupción debe acompañarse de una alternativa para conservar el control tensional. [29]

La relación con uveítis y edema macular cistoide exige evitar tanto la prohibición indiscriminada como la negación del riesgo. Una revisión de la literatura encontró, en los datos prospectivos de ensayos, frecuencias de uveítis del 0,22% y de edema macular del 0,09%. Los seguimientos fueron generalmente cortos y las poblaciones seleccionadas. En los casos publicados de edema, la cirugía previa y las alteraciones del cristalino o de su barrera fueron muy frecuentes; algunas recurrencias tras reexposición apoyan una asociación en individuos susceptibles. Esos datos no son una tasa de riesgo vital ni una prueba de seguridad en todos los glaucomas secundarios. [30]

Una cohorte reciente de 67 517 nuevos usuarios de hipotensores, sin uveítis previa, observó menor incidencia de uveítis entre quienes iniciaban prostaglandinas que entre los usuarios de otras familias. La elección del fármaco puede estar influida precisamente por el riesgo inflamatorio, por lo que el hallazgo no demuestra un efecto protector ni autoriza a ignorar una uveítis activa. En la práctica, los antecedentes, la exploración y el balance tensional guían la decisión; una inflamación nueva obliga a revisar el diagnóstico y la cronología, no a atribuir automáticamente toda reacción al colirio. [31]

Tampoco hay una justificación uniforme para suspender prostaglandinas alrededor de toda cirugía de catarata. Un análisis amplio publicado en 2026 no detectó aumento significativo de edema pseudofáquico en cohortes emparejadas según exposición perioperatoria. Excluyó, sin embargo, antecedentes de uveítis, edema y determinadas enfermedades vasculares retinianas. Sus resultados son tranquilizadores para la población estudiada, pero no resuelven ojos con barrera alterada, complicaciones quirúrgicas o riesgo macular elevado. Las fichas mantienen precauciones en afaquia, seudofaquia con rotura capsular y otros factores predisponentes; el plan perioperatorio debe individualizarse. [10,13,32]

Los antecedentes de queratitis herpética y la inflamación intraocular activa también requieren atención. La ficha de latanoprost recomienda evitarlo durante queratitis activa por herpes simple y en pacientes con recurrencias específicamente asociadas a prostaglandinas. No debe generalizarse una contraindicación idéntica para toda la familia o toda historia remota, pero sí reconocer que un ojo rojo doloroso, una disminución visual o una lesión corneal nueva requieren evaluación. La comodidad cotidiana y los signos de una complicación potencial no deben manejarse como el mismo problema. [10,13]

La edad autorizada depende de la presentación. Travatan incluye pacientes desde los dos meses, aunque la evidencia en los más pequeños es limitada; Catiolanze se indica desde los cuatro años; Saflutan no establece una pauta pediátrica. Estas diferencias impiden trasladar la autorización de una solución de latanoprost a cualquier otra formulación. En glaucoma congénito infantil, las propias fichas recuerdan el lugar prioritario de la cirugía. En embarazo y lactancia tampoco existe una declaración universal de inocuidad: deben consultarse las restricciones específicas, ponderar alternativas y reducir la exposición sistémica evitable. [10,11,12,21]

Por último, una elección satisfactoria combina presión suficiente, buena tolerancia y una carga sostenible. Un paciente con enfermedad de superficie puede beneficiarse de una formulación apropiada, mientras que otro necesita reducir el número de administraciones o considerar láser. Un implante exige, además, evaluar córnea y anatomía angular y explicar las consecuencias de un efecto adverso durante liberación persistente. Documentar la respuesta y revisar el campo visual conserva el vínculo entre mecanismo, intervención y finalidad funcional. El capítulo 39 desarrolla cuándo mantener, sustituir o intensificar esa estrategia. [7,8,22,26,28]